viernes, 30 de julio de 2010

PERDIDOS




Todo empezó la noche anterior, en el bar de luces de neón, esa noche había sido muy mala, el lugar no tenía mucha gente, habían acudido en parejas la mayoría y ella había estado sola, sentada en el bar, bebiendo un cóctel, fumando y escrudiñando a las personas que la rodeaban esperando a que alguien apareciera para sacarla a bailar e invitarle unos tragos, era ya casi medianoche.
Y de repente pasó, llegó el, vestía un saco de cuero negro y unos pantalones negros también, fumaba un cigarrillo y se sentó en una mesa cercana a la puerta mirando a las personas con indiferencia; ella volteó y miró a su copa, la terminó de un solo trago, se sacudió el cabello con la mano al momento que se disponía a levantarse de su asiento para empezar a caminar hacia el recién llegado.
“¿Qué pasaría?”, se preguntaba ella mientras cruzaba la pista de baile, casi vacía;”tal vez la noche no esté tan perdida”, se preguntaba también cómo sería aquel hombre misterioso, si estaría esperando a alguien más o si no estaba interesado en conocer a nadie, alguien la empujó, ella retoma la calma y con la cabeza y sangre fría termina de acercarse a él.
-¿También solo?- le preguntó mientras se situaba a su costado y le tomaba por el hombro, el estrujó su cigarrillo y lo apagó en el cenicero de la mesa; -Me llamo Zeta y esta es una de las noches más aburridas de mi vida, las otras son las navidades que he tenido que pasar durante los 20 años que he vivido.
No dijo nada, no respondió, se limitó a ver su reloj y a llamar al mozo para pedirle una botella de vino, ella estaba estupefacta, ni siquiera la había mirado, iba a retirar su mano y marcharse del lugar presa de una gran humillación cuando él se dio vuelta y tomándole de la mano la invitó a sentarse con una señal.
Ella tomó asiento frente a él, tomó un cigarrillo de su bolso y él le ofreció fuego, - ¿Mala noche?- se rió sardónico –hoy es noche de viernes y extrañamente nadie ha salido a divertirse solo, bueno yo…- calló y preguntó con una nueva carga sarcástica -¿A qué te dedicas?.
-A regalarle mi compañía a la noche, a hacer felices a los otros, compartiendo lo que deseen que les comparta.
-Puta, poeta , eres una puta poeta, tan puta como la poesía - se calló y rió sonoramente, ella no se inmutó, decía la verdad, así que rió también y empezó con la rutinaria tarea de ponerse coqueta y decirle lo que estaba acostumbrada a decirle a cualquier sujeto con que se encontraba.
Así pasaron algo de quince minutos de incesante coqueteo entre copas de vino y cigarrillos cuando él se recostó sobre la silla y rascándose un poco la cabeza dijo, bastante hostigado, -Okey compañera de la noche, ya dijiste lo que todas ustedes están dispuestas a decir, ahora dime cosas que no hayas dicho nunca antes, que de lo otro ya sé bastante.
-¿Qué mas podría decirte?
-Palabras no prefabricadas, cuéntame algo de ti, de cómo empezaste a frecuentar este mundo.
-Una puta no revela sus secretos
-¿Eres estudiante y no tienes dinero?, ¿de pequeña tu familia de arrastró a esto y no sabes hacer otra cosa?, oh vamos niña siempre hay una razón.
-Lo hago porque me gusta, y por todo lo demás también, ya hablé demasiado, juguemos, ahora te toca a ti, di cualquier cosa.
-Equis, mi nombre es Equis.
-No esperarás que crea eso
-Tú te llamas Zeta, así que te sigo la corriente, soy profesor y no preguntes de qué, hoy he salido a dar una vuelta buscando a alguien con quien conversar.
-Pues de la manera en la que te expresas nadie quería conversar contigo y menos aún sabiendo que eres profesor, apuesto a que no eres casado.
-Correcto, no hay una razón lógica, así que no preguntes por ello.
-Okey, ¿Quieres salir a bailar?
-Esa canción es realmente patética
Ella lo tomó de la mano y se lo llevó casi a rastras a la pista de baile, el se paró sin moverse, no tenía intención de hacerlo, así que decidió tomar la iniciativa y empezar a bailar ella sola, lo tomó de nuevo de las manos y se acercó a él, puso sus manos sobre sus cintura y empezó a bailar de nuevo, el tuvo que moverse entonces; se rió un poco de la torpeza con la que el se movía y luego empezó a mirarlo fijamente a los ojos, eran negros, pero había algo que le daba una tonalidad gris a su mirada, el rió torpemente también, luego se detuvo, se soltó y regresó confundido a la mesa, ella se detuvo por un momento, confundida, y luego lo siguió.
El encendió un nuevo cigarrillo, ella bebió de su copa de vino.
-A veces, hablar hace bien…
-No es mi intención hacerlo, mucho menos con una desconocida
-Entonces puedes quedarte con tu carga y seguir con tu vida aburrida y deprimente
-Jamás me he chocado con una puta tan fastidiosa
-Las demás sólo te atienden sin siquiera mirarte, te aseguro que no se acuerdan de ti, eres solo uno mas de muchos.
-¿Por qué no eres como las demás entonces? Haz tu trabajo, no me molestes más por favor
-Tú fuiste el que me pidió que saliera del guión, tranquilo, no quise molestarte, permiso- se levantó de su asiento cuando él la tomó de la mano, ella volteó y lo miró: estaba mirando su copa, se sentó y se acercó un poco más, empezó a acariciarle el cabello y esta vez el no opuso resistencia, estuvieron así durante mucho tiempo.
-Olvida lo que dije antes y la manera en la que me expresé, no fue mi intención, lo siento.
-Un poco de amabilidad, vaya, esta noche no es tan mala entonces.
- No me gusta hablar de mis cosas, no con una desconocida.
-Querido, he conocido tantos hombres en mi vida que puedo describirte a ojos cerrados. Todos los hombres son iguales, responden a un grupo determinado.
- Ese argumento lo he escuchado un millón de veces y justo de mujeres que responden a un grupo determinado: las despechadas.
- ¿Así que volvemos a las andanzas?, el niño cruel muestra sus garras de nuevo… siempre a la defensiva, ¿Por qué te escondes?
El terminó el cigarrillo y lo presionó con fuerza en el cenicero, ella lo tomó de la mano y buscó sus ojos, el volteó el rostro y miró a la pared.
- Aquí no, aquí eres una desconocida
- ¿Quieres conocerme mejor?
- ¿Estás insinuándote?
- Cariño, si aún estoy junto a ti es por una razón….
Otro cigarrillo, se sirvió la última copa de vino y pidió la cuenta. Ella se volvió a acomodar el cabello y se levantó dirigiéndose a la puerta, el esperó un momento a que el mozo se acercara, pagó la cuenta y salió a la calle donde ella lo esperaba, se miraron a los ojos bajo el reflejo rojo de las luces de neón, el la tomó de la mano, ella se apoyó en su pecho y juntos empezaron caminar, sin rumbo, perdidos.

martes, 13 de julio de 2010

L a Revolución del Ocio


Siete en punto de la mañana, mi reloj empieza a sonar, mis ojos se abren lentamente, se cierran y se vuelven a abrir, acostumbrándose a la claridad matutina, el frío mañanero entra por mis pies y me obliga a guarecerme de nuevo en mi frazada, doy un bostezo prolongado y me estiro entero en mi pequeña cama para luego dar un largo suspiro: ha empezado otra vez.
Me pegunto cuáles son las motivaciones que obligan a los humanos residentes en un ratio tan corto como la ciudad de Chiclayo a levantarse y empezar sus respectivas rutinas, poco a poco la ciudad se empieza a llenar de movimiento y la paz que la envolvía por la mañana desaparece, como si terminara de dar un largo bostezo, de repente se empieza a llenar de gente que la transforman de una ciudad dormida en una ciudad con bastante movimiento: ruidos de toda índole, pasos apurados, gritos de comercio, en fin, la fiesta empieza una vez más.
Yo aun sigo echado en mi cama, hoy no me he atrevido a levantarme, las motivaciones que los demás tengan no me importan, yo no tengo ninguna, hace mucho tiempo que no he dormido lo suficiente, las ojeras en mi rostro me lo recuerdan cada vez que me miro al espejo así que hoy decidí darle al Sistema una patada por donde mas me duele y quedarme echado, esperando a que esta flojera pase y disfrutando del bienestar que uno encuentra en la soledad de su cama.
He vuelto a cerrar los ojos, he suspirado y me he dispuesto a cumplir con mi objetivo, he sentido mezclarse el ruido del caminar del reloj, el ruido de la ciudad y el silencio de mi cuarto, todo en mi cabeza mientras los segundos y minutos transcurrian, uno tras otro, lentos y tímidos.
Me he quedado dormido otra vez y he soñado con un bosque lleno de árboles frondosos, lleno de ruidos de naturaleza; cantos de aves, ruidos de insectos, de animales; he sentido a la brisa fresca acariciar mi rostro y hacerme sentir vivo, he sonreído y disfrutado el momento, he querido quedarme allí para siempre y no despertar jamás.
Si tan solo tuvieramos la oportunidad de disfrutar de esos sueños mas a menudo, si tan solo nuestros anhelos se redujeran al deseo de una existencia simplista y estable, habrían mas personas que, como yo, en este momento disfrutarían de la sensación de tomarse unos minutos para estar en compañía de nosotros mismos y brindarnos unos momentos lejos del bullicio atormentado del mundo que camina allá afuera.
Si tan solo ese sueño pudiera ser realidad, si tan solo más personas nos dieramos cuenta de esto y organizáramos una revolución callada, si tan solo dejáramos de tener miedo a estar solos, si tan solo nos dedicáramos a soñar un poco y ha dejar de lado asuntos que llamamos 'racionales' y si tan solo pudiera tener la certeza de que el celular que empieza a sonar en mi bolsillo dentro de mi sueño no es un aviso de que tengo que despertarme y volver a la realidad para contestarlo, ya que, en realidad está sonando:
  • ¿Aló?
  • ¿Dónde estas? Ya son las Ocho de la mañana, ¡Debrerías haber llegado hace quince minutos!, no te olvides de que hoy debes realizar la carta para los socios del extranjero y reunirte con los jefes de planeamiento para realizar las coordinaciones del nuevo programa. Ellos me acaban de llamar, y me dicen que aún no has llegado.... ¡Espero que tengas una buena razón para excusarte!
Se terminó, fin del sueño y todo lo dicho, esa voz chillona y aguardientosa acaba de mandar todos mis planes y mi estabilidad al carajo y acaba de recordarme que yo también soy como los demás, que debo sacrificarme todos los dias para poner en mi bolsillo algo de dinero que me sirva para sobrevivir, cuanto menos para comer, y para llenar el bolsillo de otras personas a las cuales les importa un comino mis sueños y estabilidad.
  • Ya estoy en camino, este trafico está terrible- digo, reprimiendo apenas mi respiración agitada por el susto.
  • ¡Te espero en cinco minutos! ¡Si es posible vuelas!, dice la voz.
No cabe duda, la gente no encuentra motivación, sino que vende su mente a esas personas que las esperan todos los dias, muy orondos y tranquilos, sentados en oficinas y hay algunos, como yo, que nos vendemos por muy poco.... pues ni modo, dejaré mi revolución del ocio para otro dia.

De mentes voladoras y prisiones de gravedad


Tengo en mi mente varias ideas, ideas de como mi mundo debe moverse, ideas de como yo debo moverme dentro de el, tengo tantas ideas dentro de mi mente y tengo a mi mente fuera de mi cabeza, volando por no se qué lugares, pues mi mente goza de voluntad propia y siempre viaja a países exóticos llevando consigo mis ideas, mi alegría y mis ilusiones, y así se va, dejándome solo con mis penas.

No es que le guarde rencor, yo de ella también escaparía, pero una ley inventada por personas que decían tener el cerebro muy desarrollado, por allá, lejos, en la cabeza, manda a nuestros cuerpos a estar con los pies pegados al piso, daría mi vida por poder despegarlos y volar junto a mi mente y poder escapar de este mundo y acompañarla fisicamente.

A veces pienso que ella es egoísta, que viaja sola y solo me trae las postales de los lugares a donde va, los cuales deposita en mi habitación de recuerdos. También pienso que es desordenada, pues siempre mezcla sus postales con mis postales y al final nunca estoy seguro de cuales son las mias y cuales son las de ella.

He tratado inutilmente de convencerla de que nunca vaya tan lejos, por lo menos mientras estoy ocupado en permanencer pegado en esta tierra, como un pólipo en el arrecife, pero ella no obedece y al contrario, en esos momentos es cuando mas disfruta sus viajes y me deja aquí, solo, sin saber que hacer.

No lo voy a negar, me encantaría ser como ella, me gustaría ser tan volátil, tan etéreo y vivir así: siempre viajando, lejos de este mundo, fuera de la tierra. Dueño de mi mismo y libre como el viento, volar junto a todos los pájaros del mundo, volar hacia el atardecer, dejando mi mundo plagado de gris y persiguiéndola a ella: la independiente, la indomable, la aguerrida... mi mente.


Imagen tomada por Alvaro Vega - Chile, disponible en http://www.flickr.com/photos/dark_ocean/477710536/