martes, 14 de junio de 2011

PRELUDIO DE INVIERNO

El otoño se encuentra alistando sus maletas para irse y dejarle la custodia de la casa a su compañero nostálgico y triste: el invierno… este año el invierno encontrará en mi casa a un espectro, lo que queda de mí, me encontrará perdido, navegando en una barca de ensueño entre algún lugar de la tierra y el espacio.

Solían gustarme los inviernos, me gustaban los chocolates en barra en cualquier momento del día y los cafés por la noche, los compartía con aquellas personas que pasaban por mi vida, cual pájaros errantes, muchas de ellas ahora se han ido, sus recuerdos y memorias sucumbieron a la fuerza devastadora de mi olvido… algunas se quedan y las veo esporádicamente, solo para realizar las cortesías de rigor y planificar utópicas salidas que jamás llegan a realizarse.

En fin, no quiero hablar de mis relaciones sociales…. Hablaba del invierno, de lo rico que es tomar un café acompañado y de lo mucho que me gustaba… pero siento que este invierno no tomaré muchas tazas de café, o por lo menos, no las tomaré acompañado…. De repente me he situado en una especie de limbo terrenal, en un universo con pocas personas alrededor y las pocas personas que han quedado cerca a mí, simplemente están para hacerme sentir útil y recordarme que mi labor en la tierra no ha acabado aun, cosa que a veces llega a un extremo tan alarmante que no me incomodaría para nada someterlas al mismo tratamiento que las demás.

Así que pasaré este invierno solo, y acompañado de esas personas, y disfrutando de mis momentos de soledad, flotando en mi limbo tomando un café por alguna calle o en casa.

Anteriormente solía condenar mi soledad, me deprimía sentirme solo, pero he llegado a quererla poco a poco, a quererme a través de ella, a disfrutar aquellos momentos, aquellas pequeñas sensaciones de abandono total. Lo admito, los inviernos anteriores me gustaban, pero este me va a gustar mucho mas, será una nueva experiencia.

Planeo empezar desde ahora, agenciándome de una guarnición de libros, comprando buenas películas y dando algunas vueltas por Chiclayo para identificar nuevos lugares en donde disfrutar de un reconfortante café caliente, seguiré flotando en mi limbo en los meses siguientes y disfrutaré también de la eventual compañía de mis amistades, cada vez que planeen aparecer.